Sunday, December 11, 2005

Recuerdos

-Se siente el tétrico crujir de la puerta. Ese sonar a madera húmeda; a vejez intentando volver la espalda a su presente. Allá afuera, la calma marina inunda cada recodo de aquel pueblo olvidado; y digo aquél, porque cada día me parece más extraño, más lejano, más adorable; aunque cada día lo observe desde el balcón, en busca de algo… o más bien, en espera de alguien… -

Suena el despertador, con un clásico estallido de formas y colores esparcidos por sobre la habitación, esa misma, enfundando los sueños que parecen vida en sepia. Abro los ojos y respiro profundamente, como si fuera el primero en saber el sabor del aire encerrado, ese que fue cómplice de tanto rozar y silencio; y susurro un agasajo a la almohada, sin moverme para ver si así se puede invocar una presencia que me ata y expulsa en sueños… y que me deja y recuerda en la sensible existencia.

Una vez de pie, intento recordar qué era lo que debía hacer ahora. Y me dirijo hacia la puerta, giro el pomo y sigue cerrada. Desde hace meses que me invento aquella mentira para creer de que el recuerdo encierra lo adorable, con el motivo de que se mantenga en su más pura forma. Camino hacia la cocina, sin darle la espalda a la puerta; como buscando respuestas que se originen desde donde fue la despedida; de pronto golpeo algo, que siente, que respira, que… que duele en el alma. Se me eriza la piel, y todo lo que está a mis espaldas se ensancha, como relojes deformados. Pero no me volteo. Es más, cierro mis ojos buscando eternizar este momento, buscando que esa figura cálida y bella sienta mi pasión, que sé que ya ha sentido y no sé si seguirá sintiendo; mientras percibo con la distancia sus formas: su cadera alegre, su estatura perfecta, su cintura parsimoniosa… Y más me acerco, nunca de frente, siempre a tientas, y percibo con más profundidad su feminidad: sus manos piel de seda, su cabello compuesto en ondas, su perfecto cuerpo; ahora mío, ahora….

Sin pensarlo, giré. Un silencio. Un segundo infinito, un vacío, un miedo, un llanto reprimido… una inmovilidad culpable. Un fragor mudo en mi mente. Un anhelo hecho impulso. En fracción de segundo, mientras Dios no iluminaba mis pies, me acerqué a sus labios. Aún tenían el mismo sabor, aún seguían cálidos, aún eran el complemento a los míos, aún los deseaba… De pronto el día se hizo noche, en la misma fracción de segundo, ahora a la inversa. Su calor se congelaba, el roce de sus pestañas se quebraba, su cabello se diluía, su cintura se desvanecía. No podía más. Abrí los ojos, queriendo decirle sin palabras lo inmensa que es ella en mí, queriendo explicarle que era gigante ese rincón sin sus abrazos; mas el inconmensurable segundo escapó bajo la rendija de la puerta y todo lo que pude ver cuando mis ojos trataron de atraparla fue una misma sombra, proyectada en el suelo, que provenía desde un árbol del jardín; ese árbol que habíamos sembrado en el origen de nuestro amor.

Cuando las cosas se vuelven difíciles es cuando uno se aplica. Después de estar medio día, tal vez más, postrado en el único sillón que quedaba en la casa, (que no había vendido porque me recordaban los juegos infantiles que teníamos en él) me levanté y caminé hacia el baño. No quise encender la luz, para no romper esa calma que se asemejaba a una niebla de lluvia; aunque creo que lo hice para no ver las fotos nuestras que había pegado en la tina. Encontré enseguida la llave, más por costumbre que por buscarla, y dejé correr el agua. Pasaron alrededor de diez minutos cuando recordé a qué había venido. El piso estaba inundado. Las fotos flotaban como danzando, como queriéndome hipnotizarme en un remolino de imágenes estáticas, que sumaban una secuencia. Había una en especial que no se movía. Curiosamente la recojo y la seco; la deposito en el espejo. Enciendo la luz y veo… veo tu reflejo detrás de mí, proyectado en el muro, como una especie de caleidoscopio de luces, cual una aurora boreal condensada en destellos ecuánimes. Estaba impávido. Lo que antes había sentido, ahora podía verlo. Estaba tal como la última vez que la vi, como esa dorada tarde cuando su sombra dejó el final peldaño de la escalera. No me moví, no quería cometer el mismo error que antes, sólo la miraba a los ojos que eran igual de bellos que siempre, que se movían con la calma de una marea matutina. Se me congelaban las piernas, o eso era lo que pensaba porque nada sentía. De pronto venía hacia mi, a veces se alejaba; en sus labios leía un “Te Quiero”, así como sus ojos no expresaban nada. Comenzó a alejarse, de pronto; perdía sus colores y se maquillaba, se ennegrecía. La bombilla parpadeaba; amenazando con romper la primavera enclaustrada que me golpeaba. Se fue borrando tu cabello, tus ojos se cerraban, tu rostro perdía sus límites, mas tus labios seguían impasibles. Sonreía, con la misma frescura del primer día, mientras desaparecía su mirada. La luz oscurecía, y restaban sólo sus dulces labios, que se despedían lanzando un beso… que rompió la bombilla y el espejo; y que oscureció mi cabizbaja conciencia, dejando mi alma derrotada.

Nada se veía. Alcancé una linterna que tenía junto al espejo, e iluminé el muro. No había nada. Sólo una gota negra que caía desde donde estaba tu imagen, llegando al límite con el agua. Se expandió hasta que tocó una foto que oscilaba en medio de la inundación. Miré alrededor y vi que todas las otras fotos estaban sumergidas, pero esa no. La tomo y veo que era esa foto… esa foto del día en el que te pedí que fueras mi novia, ese mágico día en que Dios escuchó mi voz tras diecinueve años de agonía y me brindó tu mano para pintar un mundo nuevo, que sería nuestro tras nuestra muerte, y que perfeccionaríamos durante nuestra vida. Una lágrima se asomaba. La misma se evaporaba. Tras la fotografía había una leyenda: “Desde que nuestros caminos se cruzaron, me di cuenta de que no había nada que temer; porque sé que tú guiarás mi vida así como yo lo haré con la tuya. No nos equivocaremos, porque Dios nos guía, y porque junto a ti nada es un error. Ven, y dame todos tus sueños para que viva en ti, y tú en mí. Nunca te dejaré. Soy y seré siempre tuya. Te Quiere: ...” La linterna se apagó.

Salí más acabado que vivo del baño. Pensé que todo había sido falso, pensé que todo era locura, que se debía a que no había vuelto a salir de esta casa porque tú viviste en ella, pensé que era todo coincidencia, pensé que era todo esto un sueño, y que la realidad era lo contrario, pensé que nunca exististe… Pensé tanto en ti; como nunca lo había hecho, que llegué a sentir pena de mi mismo. Me dio lástima que tenga toda una vida y que no la aproveche. Me dio lástima que hayan miles de personas apreciables y yo me lamente por perder a una. Me dio lástima saber que no aprovechaba lo bello de la vida, que me perdía las puestas de sol, que no miraba con alegría a los niños, que no corría por sobre la arena, que no sonreía… pero me di cuenta que todas esas cositas lindas que tiene el vivir, las viví contigo; y supe que ya no tienen el mismo sabor los atardeceres si no estoy contigo, y entendí que no corría por la arena porque contigo solía hacerlo, y comprendí que no tiene nada de bello la vida si no es para vivirla contigo. Y caí sin fuerza al suelo, sobre mis rodillas, y así me quedé: cabizbajo, enmudecido, perdido sin ti…

A lo lejos escuché el goteo de la llave. Extrañamente, toda el agua que inundaba la casa se fue hacia mi dormitorio. Estaba todo empapado; más por lágrimas que por las aguas, así que decidí cambiarme de ropas, si es que todavía quedaba algo seco. Arrastraba los pies, casi como un condenado, cuando comencé a escuchar ese extraño sonido a estática. Provenía desde mi dormitorio. Avancé rápidamente, lo que era extraño en mi caduco estado; y me detuve frente a la puerta. Era como un sueño: En el suelo, sobre el agua, estaba la fotografía que no se había hundido, a través de la ventana, se proyectaba la sombra del árbol que plantamos juntos. La sombra iluminaba la fotografía; y lo que antes fue sentir y mirar, ahora se fundía en una sola escena, en su imagen, con formas y volumen, con su esencia cautiva, con su fragancia palpitante en mi sien, con su inefable magia…

La radio comenzó a sonar. Ya no tenía más que hacer que escuchar. Nada podría hacer que yo me acercase a ella y le dijera todo lo que no pude decirle. Su voz comenzó a sonar, mientras su figura de sombra y fotografía movía los labios, como queriendo dar a entender que era ella la que hablaba.

- Bueno señores televidentes, aquí estamos con una persona muy importante. Se trata de mi novio: la persona más bella y tierna que hay en este mundo.

- Jajajaja.

- (Susurro) ¡No te rías, que esto es serio!

- (Susurro) Ah, bueno, bueno… jiji…

- Bueno mi amor: ¿Qué crees que es lo más importante para ser feliz?

- Estar contigo, nada más.

- ¡UYYY! ¿Ven que es tiernito? ¡Y es mío no más!

- (Susurro) jajajaja… ahem…

- Sigamos. MI amor: ¿Qué fue lo primero que te hizo fijarte en mí?

- Mira. Lo primero que vi fue tu mirada, que parece enojada, pero esconde un millón de cosas que quiero descubrir de a poco para ir reencantándome de ti cada día.

- (Deja la grabadora en el suelo y se acerca a él) ¡Te Amo, Te Amo!

(lo besa)

- (Entre besos) Pero… ¡Mi Amor! … sé profesional…

- ¡No me interesa ser profesional, lo único que quiero es estar contigo toda la vida! ¡No quiero perder ni un segundo más!

- ¡Pero si recién llevamos un año!

- ¡Sí, pero yo quiero vivir para siempre contigo, y un año es mucho tiempo!

- ¡Pero un año en la eternidad no es nada!

- Pero… ¡No importa! Te quiero siempre conmigo, y punto. Y quiero vivir en una casa graaandee y tener haartoss hijos…

- ¿Sí?

- Sí, pero sólo contigo. Y quiero también un auto graaandee y… ¡Oye! ¡Para dónde vas con mi bikini!

- (Alejándose) ¡Si lo quieres, quítamelo!

- (Lo sigue corriendo) ¡Tráemelo! ¡No! ¡No lo tires al agua!

- (Se escuchan a lo lejos) ¿Cómo se te ocurre que voy a hacer eso? … Tontita… Hermosa… ¡Te Amo! (Le roba un beso)

- (Se besan. De pronto se detienen) ¡Uy! Dejé la grabadora prendida. Déjame ir a apagarla.

- (Grita) ¡Te Amoooooo!

- ¡Yo también te Amooooo!

…”

Estoy acabado. Esto era lo último que necesitaba. Ahora sé que no puedo vivir sin ella. Ella me dio la felicidad, y sin ella no importa vivir. Me acerco a la figura, despacio, sin miedos… sonriendo. Ella sonríe también. Me abre los brazos, me llama… Cierro los ojos, como cuando el viento te golpea en la cara. Entro al agua, camino en dirección a ella. El agua se agita, y en ese movimiento llega al enchufe. La abrazo, la beso… Aprieto mis manos con las de ella… siento su alma, y la mía… Y un estruendo…

- … Y en el ámbito nacional, en el día de ayer un joven de 19 años murió calcinado a causa de un cortocircuito en la habitación de su casa. El joven presentaba quemaduras de diversa gravedad. Los peritos aún no conocen la causa del cortocircuito, pero aparentemente se produjo por una fuga de agua, que hizo contacto con un enchufe. Lo extraño de este suceso es que el joven fue encontrado con una fotografía de él con una joven, que al parecer era su novia, sin embargo, la fotografía no presentaba muestras de quemadura; y sus labios resultaron intactos, y se encontraban sonrientes. Los funerales del joven se realizarán a las veinte horas de hoy, en la Parroquia de La Santísima Trinidad a las veinte horas. Pasando a otro ámbito…-


¿Y quién dijo que de amor ya no se muere?

Angel Shadow.-

12-05-2005.

4 Comments:

Blogger Shadow.- said...

=...

4:35 PM  
Blogger ShadowQueen said...

Mmmm.. Sacando todo mi espíritu crítico, esta bueno como argumento, pero tanta descripción aburre... Y si se escuchó por la radio, ¿por qué decía: "señores televidentes"?
Trágico, trágico...
A veces un léxico muy bien usado, a veces pobre, sobre todo en el díalogo, pareciese que un aficionado lo está escribiendo.
Lo demás, Magistral :D
Atte
ShadowQueen

8:14 AM  
Blogger Shadow.- said...

Ajajajaja. Gracias.

Tu comentario es muy valioso, en cuanto al contenido; y en cuanto a que sea de alguien desconocido para mi.

Realmente lo agradezco.

Shadow--

2:36 PM  
Blogger Shadow.- said...

Ah, perdón.

- Lo de "señores televidentes" (...) , lo hace ella, a modo de parodia de un programa de televisión.

Me percaté dello sólo ahora.

AS.- Done.

8:53 AM  

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